sábado, 21 de noviembre de 2015

tarea Nr 3

Párrafo original El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Tipo de letra original (calibri) cambio a Brush Script Std El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero. Tamaño de letra original Nr 13 cambio a Nr 20 El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opción Negrita El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero opción cursiva El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opción subrayado El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opcion viñetas  El bisonte • Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opción numeración El bisonte 1. Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opcion disminuir sangría El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opción aumentar sangría El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opcion ordenar esta en descendiente Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero El bisonte Opcion alinear a la izquierda El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opción centrar El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opción alinear ala derecha El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opción justificar El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opción espacio entre líneas y párrafos 2.0 El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opción sombreado El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opción bordes El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opcion tachado El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opcion subíndice El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero Opcion efectos de texto y tipografía El bisonte Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira. Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historia de su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero

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